"Compro, luego existo" es una de las famosas frases de la artista feminista Barbara Kruger. En ella, hace alusión al esteriotipo machista de la mujer como ama de casa. Barbara quería reivindicar con su fotografía el poder de la mujer como algo más allá que el juguete de los hombres, que una buena esposa y madre, que una simple máquina de cocina y limpieza. Toda su obra presenta esos mensajes reivindicativos, "Es un mundo pequeño, pero no si tienes que limpiarlo" es otra de esas frases de las que hablamos. Utiliza el "humor" y tonos sarcásticos como medio de defensa de su mensaje y acompañado de fotografías en blanco y negro de mujeres y niñas respalda sus oraciones.
Isabel Coixet, una reconocida directora española, también fue víctima de este modelo de sociedad. Como mujer defensora de los derechos feministas se vio obligada a producir publicidad en contra de los principios que ella defendía, pues el dinero siempre era necesario y su posición no le permitía tomar ese poder de decisión. Pero, esta directora no iba a sucumbir ante la represión por mucho más tiempo. En 2009 sacó a pantallas un documental en el que desataba toda esa indignación y desagrado hacia la injusta propaganda establecida. Dicho documental se titula "La mujer, cosa de hombres" y en él enlaza antiguos videos de anuncios machistas y retrógrados de estos 50 últimos años junto con las recientes y actuales noticias de asesinatos por violencia de género en nuestro país. Es un reportaje áspero, que deja mal sabor de boca, pues nos damos cuenta del largo camino de tumbas que el machismo ha ido dejando delante nuestra, más cerca de los que podríamos pensar. Y no, ha llegado el punto en el que el asunto ya no es "cosa de hombres" sino de una sociedad en conjunto. Nosotras, las mujeres, debemos ser nuestro principal y poderoso pilar, debemos defendernos y apoyarnos, pues ahora la igualdad no está presente en los sexos. Debemos alzarnos, no por motivo de alcanzar superioridad, sino de igualarnos al resto, de constituir el equilibrio de la balanza y no cometer el fallo que nos persigue tanto tiempo, esa guerra de sexos de la que muchos hablan y pocos conocen. Nosotras, no debemos perdernos en los prejuicios que nos imponen épocas pasadas ni perdernos en las malas palabras que desesperanzan las ganas e ilusión de la justicia social. No somos más, no somos menos, pero queremos lo mismo.

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