1. La distracción. Consiste en distraernos de las noticias verdaderamente importantes anteponiendo ,como se dice en el artículo, el fútbol o la telerrealidad. Realmente de esta manera se obliga a las mente a mantenerse ocupadas en el visionado de hechos de menor importancia y así crear el efecto esperado, la desviación del pensamiento en hechos de relevancia y que, probablemente, si se pensaran podrían acarrear polémicas o incluso la autocrítica y la consolidación de expresiones populares no deseadas por los medios.
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3. La gradualidad. Una de las más peligrosas armas de destrucción de mentes. La gradualidad se produce de forma lenta y progresiva, incapaz de ser captada hasta que ya ha acontecido. La subida de impuestos es un ejemplo, pues cuando quieres darte cuenta de este aumento ya es notable y no valoramos suficientemente la magnitud en la que se ha impuesto porque no ha sido directa e inmediata.
4. Diferir. Se habla de tomar decisiones perjudiciales prometiendo soluciones beneficiosas, que evidentemente, nunca llegarán. En mi opinión, la gente, hundida en la ignorancia, dejará pasar este hecho, esta mala decisión, confiando en las fuerzas superiores, sin siquiera reflexionar en su validez, apoyarán la nocividad por confiar demasiado y poner fe ciega en aquellos que no demostrarán complacer sus deseos. La reivindicación es un método de disipar esta manipulación y deshacerse de las ataduras. Aplicar el autocuestionamiento es necesario para poder replantearnos que es lo que queremos o no tolerar.
5. Infantilizar al público. Parecida al punto anterior, la infantilización del público y el establecimiento de una actitud paternalista sobre este, pretende anular nuestro pensamiento autocrítico. Tratando de inferiores a las masas se consigue la subordinación de estas y por consecuente su manipulación. Es muy frecuente que los altos cargos se consideren a si mismos como órganos arbitrarios de la sociedad, considerando dependientes a todos aquellos que se encuentran en “rangos inferiores”, que no muestran intención alguna en cambiar esta etiqueta y dejándose identificar como los “hijos” de esos “padres” incuestionables y desvalorizando la opinión de las grandes masas.
6. Apelar a las emociones. Según el texto, para profundizar en la parte emocional y dejar al margen la parte reflexiva y racional, para que así omitamos los detalles ocultos tras la careta emotiva. Para mí, es una de las manipulaciones más crueles y rastreras que puedan utilizarse. Pues realmente se intenta anular la parte racional del cerebro, sobreponiendo priorizando el uso de la parte irascible de este. La anulación de cualquiera de estas dos ya me parece la opresión de nuestra plenitud. Nuestro juicio y opinión depende de lo que pensamos y sentimos. Es obvio que nuestras emociones a menudo se anteponen a los valores de juicio y por ello muchas veces cometemos acciones que realmente no deseamos, es por ello que invocar nuestro lado más sentimental es la más tiránica manipulación sobre nuestro ser y es aplicable en muchos ámbitos. Lo más normal, es hacernos creer que algo está bien o mal, y al ser tan amplia la definición de estos tradicionales conceptos, causar en nosotros la pérdida de convencimiento y la redirección de nuestros pareceres.
7. Crear públicos ignorantes. Antes mencionábamos la ignorancia como una de las armas de destrucción de criterios. Esta ya no consiste en hacernos creer inferiores, ni infantilizarnos ni imponerse sobre nosotros, es mucho peor. Cultivar la ignorancia es sustraer todo el jugo de valores de la mente humana. Una mente ignorante, es una mente moldeable. La ignorancia es nuestra pérdida, nos hace robots, juguetes empaquetados y listos para ser usados al antojo de cualquiera que quiera usarnos, pues estamos vacíos, no somos nada ni nadie. No es manipulación, es extracción de la identidad. Es crueldad.
8. Promover públicos complacientes. Establecer unos cánones a seguir, es decir, una moda, hace que la gente se desviva por cumplir los requisitos de esta. De esta manera, se mencionaba, que se mataban dos pájaros de un tiro, pues aumentaba el capitalismo y el consumo al antojo de aquellos que establecían la definición de moda y aceptación. La mayoría de la población no busca destacar, sino adaptarse a lo establecido como “correcto”, una vez lo alcanzan, se dan por complacidos. Perdición. La conformidad desestimula la ambición y la reflexión de las mentes. No se debe conformar con aquello que crees que mereces, únicamente porque así la sociedad lo ha dictado, sin embargo, eso pretenden hacernos creer. No nos dan cancha a la reflexión sobre nuestros deseos, los deseos vienen preestablecidos, nos los facilitan y nosotros lo agradecemos como un favor, cuando por lo contrario, perdemos autoridad sobre nosotros mismos y le otorgamos a aquellos que nos imponen las voluntades el influjo con el que nos manipulan. Es un circulo vicioso.
9. Refuerzo de la autoculpabilidad. Este punto realmente está muy relacionado con la manipulación emocional, antes nombrada. Se intenta apelar a nuestra emoción de culpa, pues como se ha mencionado en el anterior puesto se promueve una sociedad utópica e idílica en la que si tu modelo no se ajusta con el patrón establecido, tiendes a culpabilizarte y mortificarte por no cumplir dichas expectativas. Realmente la sensación de insatisfacción y de exigencias que no se llegan a cumplir es la mayor de las decepciones que puede recaer en uno mismo y puede conllevar a la desesperación y finalmente a la rendición y entrega de nuestra conciencia a “superiores”.
10. Conocimiento minucioso del ser humano. Se conoce mucho más sobre el ser humano de lo que nosotros pensamos, pero no es algo rentable ni que quiere ser sacado a la luz, pues cuando más información le des a las masas más reclamaciones podrían formularse. La información es peligrosa, es por ello que antes muchos libros eran prohibidos, pues los gobernantes no querían entregar a su pueblo la capacidad de expresión y reflexión. Nos quieren hacer creer que el conocimiento es un lujo y que, por lo tanto, no todos somos merecedores de él. Ampliar nuestras fronteras es algo que la mayoría de altos cargos quiere restringir indirectamente, para que no podamos acceder a nuestra totalidad, sino a la que ellos quieren imponernos. No podemos controlar ni nuestros propios conocimientos. La censura, es una muestra de ello.


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