El Verdugo, de Luis García Berlanga trata un tema moral del que muy pocas veces se ha hablado ante cámara.
En el filme, realmente se puede apreciar el rechazo, abandono y apatía hacia el trabajo del verdugo, pues a este se le llega a considerar un monstruo, un asesino y es por eso que a lo largo de la película podemos contemplar como el futuro verdugo, el yerno, se niega rotundamente a entrañar este papel en la sociedad. Podríamos decir, que el verdugo, sin otra escapatoria que cumplir con su trabajo, se convierte en la víctima, en la persona cuya vida realmente está siendo arrebatada, ya que este cargo no hace más que alejar al individuo de la aceptación. Nadie se preocupa por como estará él, la persona que debe llevar a cabo lo que nadie quiere hacer. Es pura hipocresía, todos piensan que alguien debe impartir la justicia con la muerte y, sin embargo, cuando se conoce la identidad de quien la imparte es menospreciado y tratado de menos.
Por ello, podría decir que lo que ha hecho de esta película una de las mejores del cine español es, por una parte, el contenido del guion, innovador, con una trama no vista antes, un alegato sobre la pena de muerte y la cuestión moral que reside tanto en los ejecutores de ella, como los hipócritas chismosos que critican este papel desde la comodidad de sus hogares. Además, esta obra también está caracterizada por emplear para dicho tema la sátira, el humor negro y la ironía, endulzando todavía más las razones de su éxito.
No me quiero enrollar mucho más, así que aquí adjunto el enlace del análisis de El Verdugo para completar los conocimiento sobre esta película y conocer un poco más el contexto tanto narrativo como histórico del filme.
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