En 1983, Nikola Tesla hizo la primera demostración pública de una transmisión inalámbrica de radio. La primera patente de la radio figura bajo la autoría del italiano Giuseppe Marconi.
Respecto a la radio, uno de los aspectos más importantes a destacar son los tres elementos del lenguaje radiofónico:
La palabra: La voz del locutor se convierte en una especie de retrato sonoro que oímos. Para ello se hace imprescindible que la voz sea clara, que la palabra esté bien pronunciada, que controlemos los diferentes tonos que nos permiten transmitir unos y otros estados ante la información, que hagamos uso oportuno de la intensidad de la voz porque ello permite que el timbre de la voz se convierta en un
elemento importante a la hora de “imaginar” y asociar dicha voz a una serie de características que no podemos ver pero que representamos mentalmente. Conviene evitar las frases complejas, las subordinadas, las formas verbales compuestas, la enumeración exagerado de datos y el ritmo aburrido. En definitiva, el mensaje radiofónico tiene que estar adaptado a su medio para que la palabra cumpla su función comunicativa.
La música: La música ocupa el segundo lugar, tras la palabra, ya que tiene el poder de facilitar una gran multiplicidad de sensaciones. La música de la radio cumple las diferentes funciones: puede ser descriptiva, expresiva y gramatical.
Los efectos sonoros: conjunto de sonidos naturales o artificiales que sustituyen a la realidad para definir un contexto o paisaje, para visualizar un ambiente espacio-temporal concreto. Los efectos sonoros cumplen también una serie de funciones: ambiental, expresiva, narrativa y estética.
El silencio: tiene una gran fuerza comunicativa. Es una pausa intencionada capaz de narrar, expresar, describir... gracias a su ubicación entre los elementos que van antes y después de él. El silencio es especialmente útil en la radio para recalcar el estado emocional del que habla.
Los planos sonoros: la necesidad narrativa de comunicar la sensación espacial al radioyente se consigue mediante los planos sonoros que determinan la situación o el origen de los distintos sonidos. Los planos de presencia marcan la distancia a la que se encuentra el personaje que habla o la fuente del sonido de que se trata del plano principal, en el que se sitúa el oyente y que es en el que transcurre la mayor parte de la acción. Los planos temporales sitúan el tiempo en que se produce la acción y los planos de intención arcan complicidad, fantasías, introspección...
Además de estas características también habría que destacar aspectos como la terminología radiofónica, el guion de radio, los formatos, "radio a la carta", el valor funcional y expresivo de los recursos sonoros, etc. Las respuestas a algunas de las preguntas planteadas se pueden encontrar en el pdf que adjuntaré en esta entrada.
Me gustaría comentar una cosa que no está incluida en aspectos más técnicos de la radio. Información que nos proporcionó la profesora que me interesó bastante. Hablo de "La Guerra de los Mundos", novela adaptada por Orson Welles.
El 30 de octubre de 1938 miles de ciudadanos de Nueva York y lugares vecinos entraron en pánico porque la transmisión de una radionovela (La guerra de los mundos) los hizo creer que La Tierra estaba siendo invadida por extraterrestres. Te preguntarás cómo puede ser esto posible y es que, la manera en la que Welles estructuró y relató la historia sonaba tan real, que esa noche de domingo la gente creyó firmemente que la Tierra estaba siendo invadida. Es curioso el poder de sugestión, del que hablábamos en entradas anteriores, que tienen los medios de comunicación. Adjunto por si es de interés las retransmisiones radiofónicas de "La Guerra de los Mundos". (la narración comienza en el minuto 4:55).
Comentarios
Publicar un comentario