Esta es la última entrada del blog, las últimas palabras de la asignatura y el punto y final de bachillerato. ¿Qué ha sido esta clase para mí? Pienso ahora mismo. A principios de curso me encontraba motivada, interesada en una asignatura que pudiera ayudarme en el camino que me gustaría tomar. Audiovisuales lo era. Aprendía temas que me acercaban al cine, a la televisión, a la publicidad (que aunque pareciera fuera de lugar, resultó ser parte muy importante de este mundo). Sin embargo, la situación en bachillerato dejó de ascender positivamente para decaer de manera drástica, como un pozo de desmotivación. No tenía el tiempo que quería para dedicarle mi interés a la asignatura que lo despertaba en mi. A prisas, acababa mis trabajos sin estar orgullosa de ellos, sin querer volver a mirarlos para comprobar que los aprobaba. Todo se nos venía encima, a alumnos y profesores, el estrés se acumulaba por uno de los años más tensos e importantes de nuestra vida académica...
En 1983, Nikola Tesla hizo la primera demostración pública de una transmisión inalámbrica de radio. La primera patente de la radio figura bajo la autoría del italiano Giuseppe Marconi. Respecto a la radio, uno de los aspectos más importantes a destacar son los tres elementos del lenguaje radiofónico: La palabra : La voz del locutor se convierte en una especie de retrato sonoro que oímos. Para ello se hace imprescindible que la voz sea clara, que la palabra esté bien pronunciada, que controlemos los diferentes tonos que nos permiten transmitir unos y otros estados ante la información, que hagamos uso oportuno de la intensidad de la voz porque ello permite que el timbre de la voz se convierta en un elemento importante a la hora de “imaginar” y asociar dicha voz a una serie de características que no podemos ver pero que representamos mentalmente. Conviene evitar las frases complejas, las subordinadas, las formas verbales compuestas, la enumeración exagerado de datos y el ritmo ...